Estoy en la pista cómoda. Por el momento no despegaré.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Eneldo











Hoy esas nubes manejaron mis ojos; los di rienda suelta.
El cielo es la perpetua esperanza para morirse; en él yo vivo.
Una planta siempre lo escala; se introduce en lo más húmedo.

Vag ut, Tingwall Trio de su disco Vattensaga (pinchando enlace)



3 comentarios:

Ella, Corzo dijo...

Qué perspectiva Tinta, desde abajo...

Si pudiese elegir un día en el que cerrar los ojos, elegiría ése; Un cielo nunca raso sino infiltrado de abejas, de hierbas, pensamientos giratorios; nubes desde mis trincheras. Frente a mí un sendero para seguir buscando los brotes más tiernos en la tierra.

No diré más, sino que mi corazón cosecha canciones espirales y las horas que sencillamente pasan sobre una cumbre. La piel de mi lomo se mueve con el viento. Seguro Elisa que tú también tienes un lugar suavísimo donde sentir el pastoreo.

Si mi balar es distinto es porque canto esta melodía tuya hecha ombligo, voz, pétalo. La humedad es otro mundo; un volar de cometas allá en lo alto.

amparito dijo...

Ultimamente tienes grandes comentadoras...
Me alegra saber que no soy la única que se tira entre hierbas para ponerse en la medida de las pequeñas briznas...
Precioso foto, precioso texto, como siempre.
Gracias Elisa

El Negro moro dijo...

Una planta siempre lo escala; se introduce en lo más húmedo.

Mmmmmmmmmm Elisa qué texto más sensual! no sé si quiero ser planta o cielo, cielo o planta, ambas ideas me ponen, será porque en el fondo todos somos un poco hermafroditas, no te parece?
Aunque al margen de las escaladas el texto guarda en su entraña algo de abismo, será quizás porque todo deseo en el fondo es abismo, cuerda floja, caminar sobre el filo de la navaja.
Ya don Pablo lo describía muy bien en su Canción Desesperada:

Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.