huellas leves

Estoy en la pista cómoda. Por el momento no despegaré.

viernes, 20 de agosto de 2010

Raíces









Te imagino desnuda, acentuada, acribillada a raíces.
Imagino todas tus acrobacias, todos tus bordes agitados.
Tierra y tú en ese galope sobre las manos.




CASIDA DE LA MUJER TENDIDA

Verte desnuda es recordar la Tierra.
La Tierra lisa, limpia de caballos.
La Tierra sin un junco, forma pura
cerrada al porvenir: confín de plata.

Verte desnuda es comprender el ansia
de la lluvia que busca débil talle
o la fiebre del mar de inmenso rostro
sin encontrar la luz de su mejilla.

La sangre sonará por las alcobas
y vendrá con espada fulgurante,
pero tú no sabrás dónde se ocultan
el corazón de sapo o la violeta.

Tu vientre es una lucha de raíces,
tus labios son un alba sin contorno,
bajo las rosas tibias de la cama
los muertos gimen esperando turno.

4 comentarios:

Inés González dijo...

Frida Kahlo artista del alma, de mirada visceral y desafiante al mundo, de sangrar por donde se puede, de exorcismo del dolor y las pasiones, una de mis preferidas del otro lado del charco, algún día visitaré su "Casa Azul" en Coyoacán y me beberé sus pasos.
Has elegido un cuadro muy bello Elisa, es un cuadro doloroso, seguramente lo pintó en la época que vivió en EEUU cuándo le dolían tanto sus raíces y añorado Mexico, si observas su rostro Frida está desconsolada.
Sin embargo tú la pueblas de palabras sensuales, amorosas, como una manera vital de rescatarla del dolor y para rematar el poema total de Lorca junto a la voz del gran Carlos Cano.
Precioso contrapunto Elisa, como todo lo que haces.

Shandy dijo...

Tinta, esencia de sensualidad.
Ondulado erotismo en las manos el de esta mujer-tierra enraízada en lo más íntimo.
A una Frida doliente podría dedicarsele la Casida del llanto. Pero como dice Inés, la pintura en este contexto adquiere otro significado.
No puedo escuchar la casida en la voz de Carlos Cano, será en otra ocasión.

ybris dijo...

Impresionante cuadro, poema y canción.

Gracias y besos.

anuar bolaños dijo...

Maravilloso poema.

te dejo uno de mi autoría...


LECHO


Verla sentada frente al espejo
limpiando su rostro lentamente,
observando en el rabillo del ojo
pliegues que el tiempo le impone.

Verla de espaldas, casi desnuda,
muy iluminada, blanca, lejana.
Desearla hasta el dolor.
Cerrar los ojos,
no poder borrar su blancura.
Cuando termine apagará las luces,
meterá en la cama su olor húmedo,
su gesto sombrío...
Yo me quedaré en un punto ciego
y con el puño apretado y el labio mordido,
dormiré.

Al alba, aún dormida, verla.
Suspirar, amarla en silencio,
lágrimas en el aire
océanos en la garganta
deseos de huir.

Verla, y como siempre,
dudar, dudar mucho.



anuar iván.