huellas leves

Estoy en la pista cómoda. Por el momento no despegaré.

viernes, 14 de mayo de 2010

Resplandeciente canto del ruiseñor










Fue entre unas hermosas encinas donde custodiamos el aliciente del ruiseñor.
Y allí fue donde el cielo se nos dirigió como un tiburon capaz.
Éramos tierra, éramos sangre, éramos mar, distribución de palmeras.



2 comentarios:

Shandy dijo...

Tinta, difícil resulta administrar tanta belleza, aunque tú distribuyes bien. Agudizo mis sentidos por tierra, mar y vuelo, y que me tragué el tiburón por la travesera del piano.
Gracias por éste regalo que nos haces.

virgi dijo...

Volaba el tiburón en silencio.
Sólo su sombra en la tierra, entre las palmeras, lo delataba.

Mis besos a tu delicadeza.